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Todos creemos que es bueno ahorrar y la gran mayoría manifiesta de una u otra forma su deseo de ahorrar.

Estamos convencidos que el ahorro es muy importante, entonces… ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo de forma consistente?

Podemos argumentar diversas razones, sin embargo, de forma consciente o no, la principal es que no le hemos dado la importancia que verdaderamente tiene.

Te comparto doce razones por las que debemos poner el ahorro como una extrema prioridad para nuestras vidas y consecuentemente para nuestras finanzas:

1. Rompemos el ciclo del endeudamiento. Estamos en una era en la cual tenemos primero y luego pagamos, lo que nos ha inducido a niveles muy altos de endeudamiento. Si ahorramos antes de comprar, estaremos rompiendo el ciclo destructivo de endeudamiento. El interés no es neutro, actúa a nuestro favor o en contra.

2. Facilita la inversión. Cuando ahorramos, tenemos dinero que nos puede servir como capital para invertir en un negocio. Si el emprendimiento tiene resultados, no habremos pagado intereses por el capital utilizado y si por el contrario, el negocio no tuviera el éxito esperado, no quedaremos endeudados por el mismo.

3. Acelera el crecimiento personal. El ahorro permite invertir en crecimiento personal, como cursos, libros, talleres y conferencias que no sólo nos ayudarán a mejorar nuestras destrezas y habilidades, sino a incrementar nuestros ingresos con los conocimientos adquiridos.

4. Tener reservas para tiempos difíciles. Aunque seamos diligentes con el uso del dinero, hay circunstancias imprevistas que nos afectan financieramente. El ahorro nos permite afrontar de mejor forma estas situaciones. El ahorro proporciona tranquilidad y disminuye el estrés.

5. Es un requisito para la salud financiera. No importa cuánto dinero ganemos, si no ahorramos, siempre estaremos a un solo paso de una crisis financiera. Nuestras finanzas estarán tan saludables, como el nivel de ahorro que tengamos.

6. Compramos con alegría. Pareciera que gastar y ahorrar son palabras antagónicas, aunque en cierta medida lo son, también pueden convivir juntas. Si desea adquirir algo, en lugar de comprarlo al crédito, decida primero ahorrar y luego comprar, se dará cuenta que disfrutará más aquello que adquirió. Cuando compramos con el ahorro realizado, no sólo disfrutamos de la compra, sino que evitamos el desgaste y molestia que ocasiona una cuenta por pagar y peor aún si tenemos que sumarle intereses de financiamiento.

7. Siempre tenemos. “El que ahorra siempre tiene” dicho popular de gran verdad. El ahorrar no depende de nuestros ingresos, sino del monto que apartamos de lo que se ganamos.

8. Aprovechamos oportunidades. Los abuelitos constantemente nos decían que “las oportunidades son para el que tiene el dinero para aprovecharlas”, lo cual es una realidad. Cuánto más grande el ahorro, mayores las oportunidades que podemos aprovechar.

9. Promovemos buenos hábitos. Si somos capaces de dejar de vivir al día y adoptar de forma consistente el ahorro, nos demostramos que somos capaces de integrar en nuestra vida hábitos que sean conducentes para lograr los objetivos que nos propongamos. Eso nos dará la confianza de adoptar otros hábitos productivos a nuestra vida.

10. Mejoramos nuestro entorno. El tener ahorros cambia nuestra vida financiera y tiene un impacto también en nuestra familia. Debemos enseñar su importancia a nuestros hijos para que lo adopten en su vida y así romper el ciclo de “deber” por el de “ahorrar”. De esta forma, poco a poco, tendremos a una sociedad financieramente sana.

11. Generamos ingresos pasivos. Un ingreso pasivo es aquel que generamos aunque no hagamos nada activamente por producirlo. La forma más rápida para hacerlo es a través de los intereses que genera el ahorro. Ganamos dinero producto de los intereses, ¡incluso cuando estamos durmiendo! Albert Einstein lo expresó de la siguiente forma: “El interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”.

12. Podemos ser generosos. Un ahorro será sano en la medida que apartemos también una cantidad para compartir con nuestro prójimo. Recomiendo asignarle una cantidad, idealmente propongámonos ahorrar un 15% de nuestros ingresos  (como una meta, inicialmente puede sentir que es mucho) y asigne un 5% para dar al necesitado. No sólo verá las bendiciones de Dios para su vida, sino adoptará un sentido de trascendencia. Ahorremos con propósito.

Espero te sea de ayuda y bendición.

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